"Nada te turbe nada te espante, todo se pasa Dios no se muda. La paciencia todo lo alcanza, quien a Dios tiene nada le falta, solo Dios basta".
Santa Teresa de Jesús.

jueves, 29 de julio de 2010

Un por qué

Todo tiene un principio y mi Camino había comenzado a nacer dentro de mí allá por el anterior Año Santo, el 2004.
Había viajado con mis Padres y mi tía hasta Santiago en el mes de abril. Hicimos parada en Ponferrada y nos acercarmos hasta Molinaseca, a cenar en "Casa Ramón" (recomendable, 11870.com/pro/casa-ramon-molinaseca).
Me gustó el pueblo, sus calles y decidí que si alguna vez hacía el Camino empezaría desde allí. El lugar de partida estaba decidido. En ese viaje, a Sa
ntiago llegué desde el Monte do Gozo caminando con mi Madre y en la Plaza del Obradoiro mis Padres me regalaron la Concha así que sólo faltaba sentirse preparado.



A primeros de 2009 mi vida laboral da un giro hacia Valladolid, encaminando mi trayectoria hacia la Comunicación. Había que dar garcias por ello y por todo lo que uno tiene: la familia, la salud y la vida que cada día se nos regala. Así que durante los meses siguientes y en mis frecuentes viajes en tren a mi paraíso particular: Benicasim, en Castellón (www.turismobenicassim.com/es), empieza a rondar por mi cabeza que ha llegado el momento...al año siguiente será Año Santo y seis años después volveré a Santiago.

Navego por la red en busca de información, la primera visita es a la página de las Asociaciones del Camino de Santiago (www.caminosantiago.org). En mi moleskine empiezo a anotar las etapas, los consejos sobre la mochila y el calzado, lugares para visitar, etc. Información que completo tras la lectura de varias guías que adquiero en librerías ("Guía del Camino de Santiago para Peregrinos", Anaya / "El Camino de Santiago", Traza). De todas ellas tomo buena nota de las recomendaciones que hacen de los albergues, hostales, restaurantes, zonas de descanso, etc.



Y así voy conformando mi propia ruta, mis etapas que suman 220 kilómetros por recorrer a pie desde Molinaseca hasta Santiago.
La fecha también estaba elegida con tiempo porque en las guías, al ser Año Santo, recomendaban antes o después del verano. Así que decidí empezar el 1 de junio y llegar a Santiago el 12 de junio, día del Patrón de Salamanca: San Juan de Sahagún (www.wikisalamanca.org/?title=San_Juan_de_Sahag%C3%BAn).

La fecha y el lugar de partida decididos, ahora sólo fataba la mochila y la preparación física. Sin duda Decathlon (/www.decathlon.es) ha sido de gran
ayuda para un urbanita como yo a la hora de equiparse adecuadamente. Pero claro, de la preparación física no hablan en las guías y yo me confié; mis paseos con las zapatillas (eu.thenorthface.com/tnf-eu-en/men/footwear/men-s-hedgehog-gtx-xcr-boa.html?colour=674) que había comprado meses antes para habituarme a ellas no fueron suficientes; lo podía intuir y era consciente de que al Camino también se va a sufrir pero ahora tengo claro que al próxima vez, que la habrá, la preparación será otra.

Algo que siempre tuve claro fue que quería ir solo. El Camino se había convertido en una necesidad, un camino interior, algo que debía hacer a solas, sentir y vivir por uno mismo, prescindiendo de lo material y llegando a sentir lo que uno lleva dentro. Por ello, tampoco llevé libro alguno, ni música y el teléfono móvil apagado...hazme caso, lo agradecerás.
Cierro la mochila, cojo el bordón y el salgo de casa.

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