"Nada te turbe nada te espante, todo se pasa Dios no se muda. La paciencia todo lo alcanza, quien a Dios tiene nada le falta, solo Dios basta".
Santa Teresa de Jesús.

miércoles, 4 de agosto de 2010

2 de junio de 2010 /// De Ponferrada a Cacabelos (León)



Que los peregrinos con los que compartes habitación sean extranjeros no quita para que no ronquen, y así ha sido esta noche.
No me vuelvo a olvidar los tapones.

Empieza un nuevo día, comienza la segunda etapa.
He salido de los últimos del albergue, con sol, disfrutando de la mañana y he parado a desayunar en una cafetería frente al Castillo de los Templarios.
A mi ritmo, a mi Camino.



Antes de marchar, hago una visita a la Virgen de la Encina.



Al igual que en El Pórtico de la Gloria, en Santiago, se podía tocar los pies de la figura del Apóstol además de los clásicos golpes de cabeza, aquí la gente al entrar toca con su mano la figura de la Virgen que hay en el marco central de la puerta de acceso.



Ahí está la primera flecha del día.
Pero lo cierto es que para mí la salida de Ponferrada se va complicando, tengo la sensación de que me he perdido alguna señal.



Pregunto a un chico de un quiosco y, muy convencido, me dice que siga todo recto, pero todo recto.



Tan recto, tan recto que paso por un polígono y sigo, y sigo pero nada del Camino.



Entro en un bar a preguntar y me ayudan a volver al Camino.



Y entro por Fuentes Nuevas, en su capilla me incorporo al caminar de otros peregrinos.






"Cada hombre lleva consigo todo lo que necesita para una vida feliz, pero mucha gente lo ha olvidado".
W. Shakespeare








Hogar del Pensionista en Camponaraya.
Paro a resfrescar y sellar la credencial.




Cualquier sitio es bueno para marcar el Camino.







"El que siempre ve lo que la vida le niega, nunca verá lo que le regala".
Frieda Romay.





Llego al fin de la segunda etapa: Cacabelos.












Iglesia Parroquial de Santa María.







Por las calles de Cacabelos.







Y llegó el descanso.



Albergue Municipal de Peregrinos.
Horario: 12 a 23 horas. Precio: 5€



El albergue rodea el Santuario de la Quinta Angustia (sólo se puede visitar durante la misa de los domingos. En las guías citan como curiosidad un cuadro de San Antonio de Padua jugando a las cartas con el Niño Jesús).















Aquí no hay literas, son habitaciones con dos camas, comparto la número 40 con Marcos, alemán.





Una ducha y a comer.
Por ahora sin ampollas pero el hombro izquierdo lo noto cargado hoy.
Por eso, nada como reponer fuerzas en La Moncloa de San Lázaro (www.moncloadesanlazaro.com)















Y en la tienda, un chocolate blanco riquísimo.



Son las cuatro de la tarde y regreso al albergue.



Una de las grandes bodegas gallegas en tierras leonesas: Martín Codax.



La Concha siempre presente.



Cualquier sitio es bueno para descansar, aquí unos ciclistas.



Al llegar al albergue para la siesta, completo y no son las cinco.



La tarde da para mucho.





Son poco más de las siete y media de la tarde.
Alemanes y japoneses ya están cenando.
Yo me voy a la Misa del Peregrino en la Iglesia Parroquial.








"Hay solamente un éxito: vivir a partir de tus propios convencimientos".
Christopher Morley.





Ni un peregrino en la misa.
Me sellan la credencial y me voy a dar una vuelta por el pueblo.
Compro algo en un supermercado y me voy a cenar al albergue.

Hablo un rato con Marcos, mi compañero de habitación, es de Colonia, este es su segundo Camino anque no llegará hasta Santiago porque no tiene más días, ha cenado hace rato y se despide mientras marcha a dormir.

He coincidido con una pareja de Madrid pero ella recuerda que nació en Salamanca.
Él ha hecho cinco veces el Camino, asegura que si llego bien a Santiago notaré cómo engancha y querré repetir.
Por ahora el balance es positivo.

Son las diez y la gente empieza a desaparecer hacia las habitaciones.
Buen recuerdo y buen saber me llevo del Bierzo.

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