"Nada te turbe nada te espante, todo se pasa Dios no se muda. La paciencia todo lo alcanza, quien a Dios tiene nada le falta, solo Dios basta".
Santa Teresa de Jesús.

martes, 10 de agosto de 2010

3 de junio de 2010 /// De Cacabelos a Trabadelo (León)



Me despierto y aún son las seis de la mañana.
Marcos, mi compañero alemán de habitación, ya está levantado y recogiendo sus cosas; pero yo aprovecho a dormir un rato más.

Como no dan de desayunar y antes de las ocho hay que dejar el albergue, me dirijo al pueblo.



Y en un bar de la Plaza Mayor de Cacabelos cargo las pilas.
En esta zona ya se nota un ligero acento gallego en el habla de la gente.



Veo a la gente que va a sus trabajos, hombres con traje, "¡qué pereza!" pienso.
Veo las cosas desde otro lado, más distanciado, sin necesidad de ello, supongo que será un paso de lo que el Camino te hace ver y valorar.
Ahora vivo el presente, mi presente, mi Camino.

Mientras desayuno repaso la ruta para hoy.



La ruta revisada, el bronceador en la piel (no lo olvides si no quieres sufrir caminando bajo el sol) y listo.









"Sólo tus pensamientos te hacen triste o feliz, pobre o rico".- Christian Brandstetter.





A las once de la mañana llego a Villafranca del Bierzo (León).



Iglesia de Santiago.





Entro en la iglesia, pongo una vela a Santiago y rezo.



Me sellan la credencial.
Al decir que soy de Salamanca, la señora encargada de atender a los peregrinos empieza a contar maravillas de la ciudad y de lo mucho, asegura, que luchamos por cuidar y mantener el patrimonio.
También allí hablo con Isabel (una española que había visto en el albergue de Ponferrada) y Úrsula (una señora alemana que vive en Pamplona y que ha superado ya dos cánceres, y es su manera de dar gracias).



"Puedes cambiar tu vida en cualquier momento. Ten valor para hacerlo y vive".



"No se dará nunca un deseo sin la fuerza para realizarlo. Pero puede ser que tengas que esforzarte para eso".- Richard Bach.



Doy una vuelta por Villafranca.















Hago un descanso y aprovecho a comer algo.



Es la una de la tarde, vuelvo al Camino.







"Los problemas son retos que tú mismo te has creado para aprender de ellos".- Richard Bach.





















Paro en Pereje a comprar agua y aquarius.



Este tramo discurre muy pegado a la carretera, por la antigua Nacional VI, con un carril bien hecho para los peregrinos y con buenas indicaciones.







Y a las cuatro de la tarde llego a Trabadelo, fin de la etapa.



Desde Villafranca del Bierzo he recorrido 12 kilómetros hasta aquí.
Se nota el cansancio y el peso de la mochila, pero aún más la fuerza del Camino que te hace seguir adelante, a pesar del dolor, del calor, del sudor, de la sed...



Me registro en el albergue municipal.
Cuesta 6 euros, abre de 12 a 22 horas, tienen un bar donde sirven desayunos y la hora de salida es a las ocho de la mañana.







Hora de la siesta.





A las siete a misa en la Iglesia de San Nicolás.
Que no empezó en punto porque el cura llegó justo de tiempo y se puso a hablar con unas feligresas sobre unos candelabros que había traido para la iglesia y que necesitaban que les dieran brillo; aún llegaron algunas señoras más.

Al terminar la misa, el cura nos hizo acercar a otro matrimonio y a mí hasta el altar para darnos la bendición al peregrino.
Ha sido emocionante que un pueblo pequeño, que no llega a cien habitantes, tengan ése recuerdo para los peregrinos que con vocación hacemos el Camino para llegar hasta Santiago y dar gracias al apóstol.

El sacerdote me selló la credencial y me contó que había estudiado en la Universidad Pontifica de Salamanca. Junto a otro conforman la comunidad franciscana que atiende a los pueblos pequeños desde Villafranca del Bierzo hasta O Cebreiro.


















Al salir de misa, a la puerta hay dos señoras charlando; una de ellas, Felisa, me pregunta que si me ha gustado la iglesia y me acompaña hasta un local que hace las veces de supermercado.

Echo un vistazo para ver qué encuentro para la cena y, como cierran tarde, me doy un paseo por el pueblo y en plena calle principal estoy sentado, a la sombra, en un banco, saboreando el Camino, la paz y la tranquilidad de Trabadelo...cada segundo tiene vida, da vida.




Así luce el sol, visto a través de una tela de araña, a última hora de la tarde en Trabadelo.



Es curioso lo que uno se encuentra en el Camino.
La gente con los móviles y los gps.
Poco ambiente y comentarios del verdadero sentido del caminar por parte de los peregrinos.
Es más fácil hablar, como hoy aquí en Trabadelo, con tus compañeros de habitación (dos japonesas y un americano) que con los españoles que hasta ahora he tratado que sólo saben hablar de lo temprano que han iniciado la marcha y de los muchos kilómetros que recorren cada jornada.
En fin, así me sirve para practicar el inglés y tengo tiempo para mí.
Tras la cena doy un paseo y a dormir porque mañana llega la subida a O Cebreiro.
¡Adelante!.

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